Hace ya una semana. Hasta me es revitalizante no convivir del modo en que lo hacíamos. Ambos a cuestas de otros: eso no es vida de adulto y sí de niños acomodados.
Siempre dije que antes de casarme, me gustaría vivir un lapso razonable de tiempo con esa persona a la que pienso juntarme (creo que todavía no la conocí). Es difícil no encontrar "sorpresas" cuando uno anda en una relación en la cual cada uno vive en un hábitat diferente...inclusive siendo una relación que lleva un tiempo largo. El convivir desde el inicio al final del día implica toparse con costumbres, rutinas, comportamientos específicos, manías, etc...es crear un hogar mutuo en el cual se puede vivir a vontade. Exagerando, cada quien en su canto.
En estos días me he dedicado a mí. He hecho lo que he querido y creo que disfruté mucho. No digo que extrañe ser soltera (porque nunca me han prohibido nada). Sin embargo, no niego que me molesta un poco la dejadez del individuo. Tanta independencia parece confundirse con desinterés y, como mujercita que soy, ya llega a molestar.
Vamos a ver como se desarrollan los siguientes días, pues mi autoconfianza y autoestima están reloaded. Lo que me da energías para conseguir todo (y TODOS) lo(s) que quiera.
Nota: No sé si alguien lo lee, pero no lo hice de advertencia. Como dice el blog: Hay cosas que ni qué. Tengo o no tengo razón?
Desde que comencé a "namorar" (como dicen por estos lares), he reparado que tengo una cierta fijación por el olor que el muchacho de turno usa.
El de "X" casi se quedó en el olvido. Poco recuerdo de las tonalidades de ese olor, pero de pronto mi cerebro trae memorias de algo muy varonil y barato...Gracias a Dios no tengo más recuerdos de ese perfume, así no hay memorias que asociar.
El de "Y" era MA-RA-VI-LLO-SO. Lo bacano era que no lo usaba todos los días, sino cada vez que nos quedábamos juntos...ciertos tonos de chocolate con giros ácidos que no sé describir. Excitante totalmente! Súmenle la mezcla con el aroma de Marlboro Rojo. Hummm...de tan solo recordar la sensación quedo con la piel de gallina. Y me lleva a recordar de aquella vez que mientras trabajaba atendiendo a gente me topé con ese olor que me dejó totalmente distraída y fuera de contexto. Y es que ese aroma superó todos los otros del lugar y me llevó a un viaje en microsegundos. Caricias, besos, risas interminables, etc...eternos recuerdos que siempre guardaré.
El de "Z" no lo recuerdo tampoco. Algo simple creo (tal como la persona, jeje). Limón y rosas. Más unisex que de hombre. Más sporty y volátil...como él. Nada de importante que mi cerebro haya querido guardar. Creo que el sudor luego de un partido de fúbol me recuerda más a él (Yummi, huh?)
Los alternativos y pasajeros...bueno, como fueron taggeados como tales, pues son eso. Pasajeros y sin importancia y no hay aroma para asociar, ni tampoco olor (o hedor) que pueda encajar. Olor a cotidiano y sin nada memorable para ser salvado dentro de mi ahora reducida memoria.
Aún no sé cómo definir al actual...pero de hecho deja marca cuando pasa y no me quejo.
Este semestre no ha sido más que una reverenda caca de vaca con diarrea que no termina y me deja totalmente exahusta y sin ganas de continuar. Adicionen mi falta de compromiso que me hace caer en los mismos errores una y otra vez. Todo multiplicado por las mismas excusas de siempre. Ahora me tocó fuerte: subestimé este ciclo y me confié en "mi inteligencia" (que en varias ocasiones ya me habia salvado).
Pues bien, ahora me siento como la persona más idiota del mundo. Y no bastando con eso, a mi alrededor no tengo más que personas que parecieran entusiasmarse con el hecho de fallar en mis intentos de salvar mi vida académica. Claro, no es 100% verdadero esa afirmación, pero en definitiva existe una posibilidad de que no sea totalmente negativa.
Estos días no he estado sola, sin embargo siento un vacío enorme que no es llenado con las personas que me acompañan. No es que sean malas personas, por el contrario. Todas ellas no hacen más que alegrar un poco mi vida. Pero mi paciencia está acabándose y se manifiesta en insomnio, dolores de cabeza, falta de apetito, falta de concentración y motivación y...adivinen!: llanto.
Suena a que va a ser algo para victimizarse, pero no se trata de eso.
Cuando llegué a esta ciudad, vine en busca del inicio de mi futuro y como no está/estaba en mis planes establecerme acá no quería enamorarme y sí divertirme mucho. Como no siempre soy dueña de mis palabras, encontré a este niño que resultó ser un personaje de cuento y me enamoró.
Así pasaron los días y entré a su familia...y se convirtió rápidamente en la mía. Mi soporte, mi centro, mi todo aquí. Una persona que vive sola en un lugar donde no es el suyo y no lo llega a sentir así, pues es dificil no caer en ese juego de roles para cubrir espacios y personas.
Y así mis carencias afloran. Y mis miedos, mis fantasmas, mi pasado -que de hecho no es tan desgarrador pero, como buena drama queen que soy, me gusta pensar que soy una María, la del barrio-, mis complejos y más me hacen querer desistir de todo al descubrir que aún no estoy lista y que sigo siendo la niña que no se cansa de decir que es difícil ser ella y que nadie la quiere y todos la odian.
Tampoco quiero decir que este individuo que me acompaña ahora sea inocente de culpa, porque creo que a veces se olvida que es lo único que tengo y que si no siento que lo tengo cerca, me desmorono y lloro y de nuevo "todos me odian y el mundo conspira para todo sea malo para mí".
Reconozco que soy un producto de los mimos de mi papá, quien siempre se hizo cargo de darme TO-DO lo que le pedí. Sin embargo (aunque muchos no lo crean), nunca abusé de ese poder. Lo malo es que ahora que tengo que enfrentar problemas mayúsculos, esa falsa independencia mía queda en evidencia y la respuesta a todos mis problemas es llanto y más llanto.
"Pobrecita" dicen todos, excepto él y se lo agradezco porque lo que más detesto en la vida es que me crean una Caperucita a merced del Lobo Feroz. A pesar de que tanto lloriqueo parezca que mi única finalidad es provocar el compadecimiento de todo el mundo, quiero decir que no es así.
Lo único que quiero es que la persona que esté conmigo me haga sentir importante, querida y que sepa cuando dar un abrazo sin pedirlo.
So far, my friend, i'd just been asking more and more.
Nota: Ja! Creo que al final terminé victimizándome (una vez más)
Hoy, entre conversaciones con equis personas, me he dado cuenta que me estoy frenando. Me freno al no querer sentir más y más. Un hecho: Jodida, estoy y no hay vuelta atrás porque soy complicadamente así.
Hoy también dije una mentira (o una predicción), pero todo como producto del miedo. Y es que nadie quiere pasar por lo que ya pasó...o sea, cuando se trata de algo que no vaya a terminar en resultado feliz. Sin embargo, mi psicología me dice a veces que no tengo que temer y que mi ÚNICA experiencia no genera un bagage confiable en el cual pueda confiar.
Es bueno recordar que son situaciones completamente diferentes, personas TOTALMENTE ajenas uno con otro -porque siempre ambos serán de mi propiedad- y que no vale la pena repensar las cosas.
Hace una semana tuve el gran placer de recibir a alguien muy especial para mí. Aunque no fue mucho el tiempo que pudo estar por estos lares, me hizo revivir momentos casi en el olvido, me hizo sentir confianza de nuevo, o sea, me hizo sentir en casa por lo menos durante unos días.
Su regreso a nuestro terruño me dejó triste y lloré (una vez más, qué novedad!) porque tenía el presentimiento de que esos tiempos no volverán. Y claro que será así. No tengo una máquina del tiempo y dudo mucho que la consiga algún día.
...
Lo bonito fue pensar que ella no la pasó tan bien como pensé y, que el contrario, que ella también se sintió a gusto acá a pesar de las calamidades del tiempo (medido en segundos y grados centígrados).
No sé si confesarme como una persona intuitiva porque siempre desconfío de mis instintos. Cuando termino revelando cosas que ya me incomodaron desde un tiempo atrás, termino cagándola toda. O porque simplemente lo hice muy tarde, o porque lo hago bajo los efectos de algún alucinógeno; lo que es peor porque no soy conciente del daño que termino haciendo.
La cago y cago como cualquier ser humano. Y es que el trauma consecuente de una historia incongruente entre ambas partes (por años!), no dejó más que pedazos de autoconfianza regados por toda mi desestructurada personalidad. Es como un rompecabezas de muchas piezas dentro de mí y hecho para mayores de 18 años. Qué porqué no me siento a armarlo? Pues es para evitar la fatiga de volverlo a armar cuando el próximo en línea decida hacer de toda yo un desorden nuevamente después de haber cumplido su hora de juego.
Ya sé, esa carencia de autoconfianza no me ayuda a mis relaciones interpersonales y también sé que ese es el motivo de yo haber andado actuando como un huracán hormonal que solo se deja llevar impulsivamente hasta comenzar a llorar inconsolablemente sin parar...y es que cuando uno piensa que todo anda sobre ruedas, alguien entra y "sacanea" todo y vuelta de nuevo a la era antes de la rueda. Cavernaria! Eso parezco.
...
Siempre "repudié" los actos melosos de cariño, sin embargo sé que si son conmigo acabaré cayendo -"falling because of them"-. También soy consciente de que los ridiculicé en una época y reconozco que era para hacerme la bacana, la no "rosa", la tough, la "impervious to bullet, mommy". Pero en el fondo siempre quise un prince charming, el famoso príncipe azul y en mi búsqueda hasta ahora no tengo más que sapos en mi (no tan basta) colección.
No, estoy siendo injusta. Ahora sé que ando con un príncipe que, si por casualidad, es azul es debido al frío que invade su buen corazón. Ese corazón que es cálido con las personas que no lo merecen, que hasta lo ignoran y lo olvidan y sólo lo buscan cuando lo necesitan...eso le gusta. Otra propiedad de este príncipe mío es que a pesar de los 40 grados en los que vivimos, son pocas las veces que llega a derretirse. Es como si su gélido corazón estuviera en un cooler el cual no puedo atravesar ni con el inmenso cariño que le tengo; sin embargo películas estúpidas sobre relaciones fortuitas le hacen derramar lágrimas...él dice que porque tiene un escudo ,que parece más una coraza, formada a lo largo de su no tan fácil vida. Lógico, qué príncipe no va a tener un escudo para defenderse de las ogras con el corazón quebrado en mil como yo? Y es que claro, cada vez que esta bruja decide amar una vez más hay que tener cuidado porque el peligro anda suelto.
Yo crecí pensando que el amor era algo que todos querían y que alguna vez iba a encontrar a alguien así de especial que no dudara tanto en decirme esas palabras que hasta ahora sueño...
Tiempo al tiempo, verdad? A esperar a Campanita, no? Igual ya sé que no soy la princesa de la historia y sé que es probable que mi final no sea tan feliz como todavía sueño.
Digo lo que pienso y sé que las palabras matan. Aún así sé que existen aquellas que la mayoría de personas esperan oír...yo hasta ahora espero.
Intrigante cómo algunas cosas no dichas se creen sobre entendidas. Anoche tuve una conversación interesante y sorpresiva. No esperé leer lo que mis ojos vieron...¿Quién iba a decir que las cosas irían por cierto curso? Al menos yo no esperaba una revelación de tal magnitud a estas alturas, cuando las posibilidades de alguna resolución para una situación que al parecer siempre fue TAN obvia -y tan rara a la vez- son definitivamente nulas.
Cada vez que termino un semestre en la universidad y veo mis notas tan mediocres, producto de mi falta de voluntad, ganas de pasar más tiempo hueveando y similares, me repito una y otra vez: "No, esto no puede seguir así. El próximo semestre levanto mi promedio". Siempre lo mismo. Y cuando salí de Lima me dije que comenzaría una nueva vida en la cual seria toda modocita y estudiosa. Exacto, eso no vengo haciendo y siempre dejo a última hora todo lo que pude hacer durante el semestre. En el correteo de estudiar a última hora para el examen final o buscando al profesor para que sepa el porqué de mis constantes ausencias en clases...mis viejos no merecen eso. Y siendo consciente de todo eso, aún lo continuo haciendo desde que llegué. No tengo disculpa y sí una gran vergüenza y una auto-decepción. Tampoco significa que sea una total irresponsable porque también (ahí viene la disculpa) me he estoy acostumbrando a tomar las riendas de mi vida sin la constante vigilancia paterna...aún así es abuso de esa libertad que tantos envidian. La pregunta del millón: ¿Será que este semestre cumpliré las constantes promesas al aire -porque ahí es donde acaban esperando- y dejaré de ser esa estudiante mediocre? A crecer. Ya es hora...
Ayer reflexionaba luego de las 12 en la oscuridad de a habitación mientras los últimos fuegos artificiales eran quemados. Este año que pasó trajo varias cosas consigo que me ayudaron a transformarme en lo que soy o al menos quiero pensar que soy. No digo que haya sufrido una metamorfosis, pero de que han habido cambios...los han habido.
2009 vino cargado de cambios. Nueva ciudad, nuevo idioma, nueva casa, nuevos compañeros, nuevas amistades, nuevas costumbres, nuevos "amores", nuevas libertades, nuevas tristezas, nuevas decepciones. Aún así no me puedo quejar porque todo sale tal y como quiero a pesar de los baches. ¿Quién diría que este año vendría tan cargado de sorpresas? Es verdad, cada año siempre trae lo suyo, pero creo que ahora es cuando realmente comienzo a valorar esas novedades que te trae la vida.
Es así que luego de haber superado tantas mierdas sola, pero no en soledad, puedo decir que he ganado en el 2009 y aún así lo doy para comenzar este 2010.
Mini re-cuento del 2009: Mil despedidas de mis amigos cargados de más de un beso inesperado. Llegada a la Cidade Maravilhosa. Semana de cumpleaños de la puta madre (ejem, amistades y el concierto al que siempre quise ir). Ser la sensación del bloque en mi facultad. Mil fiestas en la facultad y mil nuevas amistades. La sospecha de que algo grande iba a pasar. Vacaciones en Lima y reafirmar sobre los que verdaderamente me quieren. Descubrir que mi familia tiene mil defectos y aún así ser de las más lindas. Amigos de verdad en RJ. Amor.
Se me ha acusado más de una vez de ser alcohólica, fumadora empedernida y -definitivamente por algunas personas de mente sumamente conservadora- adicta al sexo. Sobre eso tengo que decir:
Sí, me gusta tomar mis tragos. Es cierto que a veces puedo perder el control sobre negarme a una cerveza o un pisco sour. Pero la vida es una sola y a veces "los estímulos sociales" funcionan para animarse o desinhibirse...o en todo caso inhibir esa parte que nos ata a actuar como robots. Me gusta tomar, pero nunca sola porque lo considero un poco deprimente. El acto de tomarse una cerveza junto con una o más personas, yo considero, como un acto natural que forma parte del armar vínculos. Son estas reuniones entre colegas que nos llevan a pensar sobre nuestros futuros, analizar las situaciones que enfrentamos, a "filosofar" sobre los problemas con que nos aborda la vida o simplemente recordar momentos pasados, intentar comprender los porqués de algunos hechos, conocerse con el interlocutor de turno o ponerse al día con un amigo al cual no se ve uno hace mucho y revivir cosas que quedan en nuestras memorias. "Reírse de la vida" como me dijo mi hongo favorito. Si lo que acabo de escribir a muchos les parecen nada más que excusas tontas de una (futura) borracha, pues me les adelanto: Hola, mi nombre es Teresa. Soy alcohólica y no pretendo dejar el trago. ¡Ja!. Como diría Homero Simpson: "¡Babosos!"
El cigarro por su parte, si lo considero un vicio. Sin embargo es intermitente. Comenzó como la combinación "ideal" a mis tragos amargos durante los fríos inviernos limeños. Es interesante ver las asociaciones que uno crea tanto a los aromas como a los sabores. Yo por mi parte, hice una relación más sentimental. Aquel aroma a tabaco y nicotina...me traía tantos recuerdos (gratos y no gratos), pero misteriosamente terminó por poseerme. El hecho de andar con NO FUMADORES, muchas veces me hizo sentir la oveja negra. Pero al final siempre me zurro en lo que la mayoría puede decir. Siempre digo que son contadas las opiniones que me importan y eso que no son siempre lo que quiero oír, pero me importan. Creo que alguna vez, cuando una persona cercana a mí descubrió que tenía el hábito de fumar, pues me dio a entender que YO había decidido hacerlo para sentirme cool. No me quedó otra que reir y no refutarle porque no me gusta corregir a la gente. Es lo que ella piensa/pensaba. Además, quién sabe si mi respuesta frente a tal "burrada" hubiera generado una discusión mayor. No me gusta discutir. Así de fácil. Ahora, este "vicio" es intermitente, pues cuando soy incentivada a parar, así sucede. Actualmente, fumo. Sola, sí...pero estas últimas semanas lo he dejado más a situaciones sociales. Por ende, no lo considero como una adicción y seguramente alguien más dirá que la conclusión recién escrita es otra excusa natural de una persona que es viciosa pero no que se halla como tal.
De la última adicción que se me acusa. Me rio. Porque aquella persona que se refirió a mi como promiscua y ninfómana (jajajaja) es una de esas personas que se considera súper open-minded y que hasta se jacta de a ver vivido en New York e inclusive se considera toda trendy y bla bla bla. Y es más curioso aún que lo diga refiriéndose a mí. A mí que me catalogan casi de monja. Es cierto, llegué a Rio de Janeiro pero no a volverme un culo loco. No es muy mi estilo. Es verdad, "girls just wanna have fun", pero no siempre implica sexo. Cada vez que me acuerdo de tal calificativo hecho refiriéndose a mí...¡me Rio de Janeiro pues!
Ahora. Es cierto, no he admitido nada en su totalidad. Por otra parte este fin de semana me he visto descubierta por mi misma. Al mismo estilo calabazón de Gossip Girl, puedo auto-decirme: SPOTTED! Me proclamo ser una víctima de la computadora. Lo peor es que A SABIENDAS de que tengo una semana recontra jodida, llena de exámenes y de más...me siento a leer una página y a ver 20 capítulos de alguna serie, de revisar mis correos, de husmear a los otros en Facebook, de estar conectada en msn y tomarme la libertad de iniciar teleconferencias con tutti li mundi. Es el colmo. Me reconozco como una adicta a esta cosa, pero no estoy aún en la etapa de querer cambiar lo cual es más triste aún porque...porque es patético y ya.
A ver como me va esta semana. Prometo dar todo de mí para no estar conectada tanto tiempo. Solo lo necesario. Cumplir con mi horario de estudios y ser una niña buena que toma, fuma y que de vez en cuando le gusta divertirse.
Me dejó boquiabierta y con los pelitos de punta...no pensé que encontraría una respuesta en mi casilla de entrada. Casi desesperanzada tipié unas líneas sinceras y le di click al Send teniendo la certeza de que iba directamente al tacho. Me equivoqué y me alegra. Sí, es parte de mi vida y siempre lo recuerdo (en 3ra persona porque dudo mucho que algún día se asome por acá)...por eso siempre lo pienso. Lo quiero y quisiera que fuera feliz.
Luego, aquel que representó mi ilusión pasajera también se encontraba perdido en sus problemas y estrés. Me dio mucha pena verlo y no poder tocarlo y abrazarlo y calmarlo. No sé si lo hubiera conseguido, pero hubiera hecho el intento. Claro, es un gran paso el hecho de poder hablar con él cuando quiera...ojalá fuera más a menudo.
Ambos a su estilo me dijeron algo que necesitaba escuchar (o leer). Que era importante y que significaba mucho para ellos. Gracias, lo necesitaba.
No me considero carente en afecto, pero tengo mis 5 mins en los que me creo pobrecita de telenovela a la que todo le pasa y "nadie la quiere y todos la odian" y es ahí cuando necesito unas palabras que me ayuden a convencerme que hay problemas mayores en la vida. Que soy conciente de ellos es un hecho, pero que así nos las damos las que queremos protagonizar novelas algunas veces. Los problemas que uno tiene son mayores que los de nadie. ¡Qué vida tan dura! ¿verdad?
En fin, para muestra un botón. Encontré entre mis papeles una vaina que ahroa la encuentro ridícula, pero a la larga refleja como me sentía en esos momentos...en mis 5 minutos.
Su nombre es Nostalgia y se aparece de vez en cuando y se transfigura en mí. Parece sonreir, pero no es así. Bajo esa mirada esperanzada y sonrisa discreta, sólo guarda tristeza y dolor... Ojalá algún día Nostalgia desaparezca de mí y pueda mostrar mi verdadera mirada y mi verdadera sonrisa. El grito de Nostalgia es silencioso y por eso nadie sabe cuando está dentro de mí. ¡Nostalgia, vete ya!
Y viene acompañado del dibujito que cuelgo...Muy idiota -y hasta sin sentido- lo encontrarán muchos que me ven y me saben acá en Río de Janeiro. Pero así es pues cuando uno tiene mucho tiempo para pensar y está alejado de casa...supongo.
Il y a été beaucoup de temps depuis que j'ai essayé l'écrit en français. Mais maintenant est l'occasion idéale et on va profiter "la facilité" d'avoir tant de langues en connaissance pour éviter que quelque curieuse s'informe mes jours dans cette ville que je commence aimer...
Tabarnac!
Es muy difícil expresar, pero no entender. La verdad no soy difícil de entender. Soy lo más transparente posible, aunque varios de los que leen clandestinamente este post y aseguren conocerme no coincidirán conmigo. A esas personas que proclaman conocerme a fondo y dedican minutos de sus aburridas y patéticas vidas para leer y releer y buscar entre líneas lo que está más claro que el agua, a aquella gente que no tiene nada más que hacer que entrar a mi blog para husmear en él y luego, como para darle sazón a sus monótonas existencias, recurren a inventarse historias sobre mis andadas (patoaventuras, como yo les llamo) recreadas en medio de fantasía y recargadas del sentimentalismo con el que siempre escribo...a todos ellos les digo -o le digo, porque es probable que tenga solo un lector(a) que se calzó el saco y le quedó entallado-: "Leave Britney alone!" (je). Nada. Agradezco el esfuerzo fallido de querer embarrarme. Y una cosa más: soy feliz en Río y sé que lo seré más de acá a unos años.
Todo va viento en popa y sobre ruedas. Amanecer con una sonrisa a pesar de tener clases a las 7am no es algo que pensé que pasaría, pero así me pasa. Y la verdad es que ahora me siento bien.
Prometo de ahora en adelante más patoaventuras. Sino ya se aburren, aunque...c'est toujours la même curieuse qui est collée en ce que je fais.
Me desnudo como de costumbre antes de entrar a la ducha, mientras dejo que el agua vaya calentándose. Veo con desconfianza la balanza blanca y decido arriesgarme a subirme a ella para darle una cifra a mi descuido.
Antes de ello, me miro al espejo y veo mi la flacidez de mi abdomen. Es desagradable a mis ojos (y probablemente a los de cualquier posible espectador). Hombros gordos, brazos gruesos, espalda grasienta. Definitivamente no siempre fui así. Tampoco digo que haya sido una Miss Fitness, pero nunca me sentí tan mal con mi apariencia y mucho menos, jamás le tuve tanto miedo a la balanza. Ella no mentiría y me diría el verdadero volumen de mis formas.
Un paso y sin mirar hacia abajo. Siento el movimiento de la váscula. Respiro hondo. Bajo la mirada y no estoy alucinando: 69.5 kg de vergüenza.
Si me conocen físicamente, no diría que vengo en tamaño familiar. Lo que haciendo cálculos nos lleva a casi 20 kg de sobrepeso en mi pequeña, pero redonda humanidad. Me sentí una Sherman Klump, mientras el vapor del agua invade el pequeño baño.
Horas de meditación y aceptación o más bien reflexión sobre cuál sería mi plan. ¿Dietas? ¿Pastillas? ¿Vomitivos? ¿Ayuno? ¿Anorexia? ¿Bulimia?...¿Ejercicios? Es lo que menos me da miedo, además de las dietas que nunca suelo cumplir ni completar...ni comenzar.
El problema mayor con ejercitarse es la iniciativa y las ganas de comenzar una rutina y sobre todo cumplirla con periodicidad. Con todo eso pensado y con la voluntad de reducir mis dimensiones, me vestí mientras sentía el clarear de la mañana.
Mp3, gorra, llaves. Abro la puerta, siento la garúa y no dejo que sea excusa. Estoy dispuesta a cumplir. Día 1, gratificante y sudorosito. Más rica sensación, imposible.
De pronto veo que esta cuestión de mi transición a la adultez me hace la persona más bipolar del planeta tierra. O al menos, es notable el cambio de humor en referencia con aquel de hace un mes en Rio de Janeiro, la tan llamada "Cidade Maravilhosa", donde se supone no hay tristezas ni lágrimas.
Lima, con su grisáceo cielo e inundante humedad, me trae de pronto alegría. Sin sol y con una garúa que jode cada mañana, me lleva a tener esa sonrisa natural de la que tanto a veces me hablan. No digo que esa sonrisa no se haya asomado estando en Río...es sólo que mi Lima, tan feía y con tanto defecto, tiene aquello que todavía no encuentro en lo que ahora es mi nuevo hogar: amor.
Todavía me es un lugar extraño y trato de conocerlo poco a poco. Creo que seis meses no son suficientes para conocer a fondo un lugar tan diferente a mi ciudad natal. Sin embargo, ese cambio de locación me ha traido ciertas cosas que agradezco desde ya: amores pasajeros, nuevas amistades, golpes transitorios, caídas y levantadas, y sé que sólo es el inicio...
Ahora que tengo a "Huey", espero que todo sea más llevadero. Odio haberme vuelto tan dependiente de la tecnología, pero supongo que es el único atajo que me lleva a esta casa en la que he crecido y vivido, donde mi familia pasa momentos juntos mientras pueden...los extrañé mucho y sé que los extrañaré más...
He reemplazado las teclas de mi computadora por un lápiz casi por obligación y no me desagrada del todo. Digo que esta suerte de cura cibernética me ha dejado tiempo para pensarme y no distraerme con la sarta de wevadas que uno puede encontrar en el cyberespacio.
Escribir me sirve para desfogarme muchas veces. Otras, como medio de exploración interna y dado que mi cabeza (y vida) casi siempre se remiten a la búsquedad de la tranquilidad del alma. Sé que estoy errada, pero continúo creyendo que el origen de todos mis problemas es uno. Y no sé bien por qué me empecino siempre en tratar de echarle la culpa a un tercero. Supongo que es parte de la naturaleza humana: tratar de justificar nuestro comportamiento, excusarnos de una responsabilidad echándole la culpa "al perro".
En fin, los últimos meses no han sido fáciles. Con varias caídas y bajadas...cobijándome en el alcohol. Nada bueno para mí. Reconozco que soy una persona que se deja llevar (y creo que por eso a veces me veo en cada embrollo) y que, tal vez, puede caer en ciertos vicios, sin embargo -cuando estoy a punto de tocar fondo- aparece un rescatista casi enviado del cielo. Un par de cachetadas, llamadas de atención y litros de lágrimas me hacen dudar sobre la decisión que tomé al venir acá. Pero creo que merezco tatuarme EN LA FRENTE una frase. RETROCEDER NUNCA, RENDIRSE JAMÁS. Ya estoy aquí y merezco triunfar. Aunque más que merecer es el buscar el triunfo.
No es fácil. Van 6 meses llenos de diversas emociones y esa limitación de comunicación me volvía loca. Ya terminó el primer semestre y voy a casa tal vez por última vez dentro de mucho. No porque quiera, sino porque me he prometido (casi un juramento) en que de aquí en adelante no cometeré los mismos errores y estaré a disposición del mundo...mi mundo.
¡Qué relajo se siente al estudiar acá! No hay esa saturación de actividades sin sentido como cuando hacía facultad en Lima. Recuerdo que en durante toda mi etapa universitaria allá, en la que siempre llamo Lima gris pero siempre jaranera, hubieron días en los que me sentía agobiada.
Estudiar de Lunes a Sábado es el peor castigo que puede existir. Al llegar acá, el cambio de aires se nota a leguas. Clases de Lunes a Viernes y hartos feriados. Por ahí una compañera me dijo, citando un poco a Jô Soares, "hasta el ateo festeja Semana Santa". Y es cierto y cuando cuento esto sé que muchos de mis ex compañeros en Lima me tienen cierta envidia.
Otra cosa curiosa, pero simpática es el grado de confianza con el profesor. Mientras que en Lima -digo Lima porque esa era mi realidad cercana- el profesor de facultad se vale de todos los recursos habidos y por haber -terno, bata blanca en sala de clases, mención de todos sus títulos, masters, PhD y demás- con el fin de dar una imagen de respeto y nivel profesional, en mi facultad se sorprenderían de ver cuán jóvenes son los profesores y cómo hasta llegan a confundirse con los alumnos. Muchos llegan con mochila a costas, jeans, zapatillas y una sonrisa muy brasileña que invita a escuchar la clase.
Sé por algunos miembros del Club que algunos profesores hombres de la tan recordada SanFer, asistían a ciertos huecos para unas chelitas bien heladas luego de clases con algunos "alumnos privilegiados". Bueno pues, acá todo viernes es irse de bar. Beba uno o no, está cordialmente invitado. La idea no es quedar wasted, sino es compartir y armar lazos con la gente de la turma y porque no, la profesora de turno. En este caso, el curso que paga pato es Genética y la profesora encargada de dar las clases, Flávia Lamarão. Muy simpática ella con casi 30 años siempre se nos une cuando vamos a Pascoal (lugar donde se suele ir, salvo en semanas que los exámenes aprieten. o el dinero no afloje, aunque casi nunca hay excusa).
La última vez en el bar fue una crítica constructiva de nuestra parte respecto a las clases de genéticas que por su exceso de texto en las presentaciones, se hacen a veces eternas y llevan al aburrimiento y pérdida de interés en el tema de la clase. Todo en buena onda, Flávia Lamarão aceptó los consejos, tornándose por momentos roja como un camarão.
Ya en Junio, Fiestas Juninhas y un fin de semana largo -que inicia mañana luego de clases- invitan a tomar unas aguas frescas para matar el cansancio y regresar a estudiar con energías para el examen de Histología que se avecina (donde prometo sacar más de 9)...Flávia Lamarão organiza una de estas fiestas que parecen tan divertidas. Ojalá me anime a ir (es decir, ojalá tenga dinero para hacerlo) y si por acaso ocurriera un milagro y mi mami puede venir la siguiente semana, sería genial llevarla a esa fiesta y conociendo a mi 'amá, se robaría el show completamente (cosa que adoro en ella).
Como verán, poco a poco voy entrando en el mood carioca. Creo que es cuestión de encontrar la gente indicada. Y la gente de mi facultad, en especial mi turma, es genial aunque me gasten bromas por ser extranjera (cosa que yo también haría si me viera en su posición).
Parafraseando a uno de mis compañeros: ADOOOOOORO!!!
PS: Hoy estuve escuchando esta canción una y otra vez, así que la posteo. También dejo el video del título. Grupo Ronish de Bolivia (jajajaja siempre odie esa música, pero ahora no sé porque me vino a la mente).
Extraño comunicarme con los que considero cercanos a mí. No me quejo (tanto) de lo que ahora vivo, pero no puedo negar que me es sumamente duro todo esto de vivir por mi cuenta...bueno, a cuenta de mi papá, pero el negocio de vivir bajo mi responsabilidad es algo nuevo y chocante. Creo que el "trauma" viene a los vínculos que se crearon con mi familia los últimos años en los cuales aprendí a quererlos tal y como eran.
Mi mamá se convirtió en mi mejor amiga, mi papá en mi eterno cuidador y protector, mis hermanos en mis cómplices de travesuras y bromas, mi sis (siempre vi en ella a una pequeñita) una suerte de hija-amiga y mi abue, mi guía espiritual. Ahora a la distancia y a la pospuesta de un viaje es cuando me doy cuenta cuánto los extraño, cuánto los amo y cuán difícil será este año respecto a este asunto.
Con tanto en mi cabeza y corazón decidí escribir un mail a mis tan queridos amigos y tal vez las respuestas recibidas son un indicador de cuán cierto era ese cariño que profesaban por mí. Y es que en un mensaje tan cargado de todo, escrito con el corazón abierto, uno espera si quiera una frase como respuesta. Son 3 los que no respondieron y no me sorprende porque los conozco, sin embargo las de aquellos qué sí lo hicieron causaron en mí diferentes reacciones: lágrimas en su mayoría por tanta palabra emotiva, por la nostalgia y esa sensación de no estar presente en eventos que marcan. Las carcajadas que me arrancaron otros mensajes me hacen extrañar aquellas noches sin nada que hacer hablando huevada y media o en el caso de SanFer, las banquitas y almuerzos...en síntesis, ese ambiente en el que me desenvolvía tan naturalmente. Ahora todo es más cauteloso, un actuar precavido me acompaña (casi siempre) y hasta me hacen sentir distinta. Tantas nuevas cosas me hacen desconfiar y no darme a conocer tal y como soy, todo de forma inconsciente.
En este asunto de la no comunicación me pierdo mucho pero tal vez gano un poco más. Como dije, ya lloré en esta ciudad y es probable que no sea la primera vez. Growing Pains. Por otro lado, agradezco el hecho de haber encontrado a gente que merece mi estimación por estar ahí. De lo contrario, creo que todo hubiera sido distinto.
Estoy en casa, mi nueva casa y tengo que aprender a vivir en ella tal y como lo hacía en Lima: naturalmente y siendo yo y nadie más que yo.
No sé si mi subconciente tiene un problema de raciocinio en ciertas situaciones o mi corazón ha quedado tan dañado que a veces prefiere tomar venganza en las personas equivocadas. Lastimo a aquellas a las que le guardo cariño, aprecio y estima y mando señales de amistad a aquellas que me dejan hecha mierda.
Masoquista. Eso es lo que soy. De hecho, la mayoría de seres humanos somos así, ¿no? Buscando sufrir o tener algo de que lamentarnos. Tal vez es por eso que cuando no tengo problemas me los busco. Como para tener material para seguir con "la telenovela de mi vida".
Pido disculpas eternas a los que terminé jodiendo. La cagué es un hecho. I regret this, but there's no back in time.